YAIZA SIEIRA LUNA

YAIZA SIEIRA LUNA

Sobre mi

Mi vocación por la educación surgió desde muy temprana edad, lo que me llevó a iniciar mi formación en el ámbito educativo, desarrollando mi formación práctica en una escuela infantil de 0 a 3 años. Fue allí donde me di cuenta de que quería profundizar en el conocimiento de los procesos de enseñanza-aprendizaje.


Desde entonces, desarrollé un profundo interés por comprender cómo aprenden las personas, no solo desde el punto de vista curricular, sino también considerando su desarrollo emocional y de las funciones ejecutivas. Esta inquietud me impulsó a continuar mi formación académica en el ámbito educativo, cursando formación en Educación Infantil, el Grado en Pedagogía, un posgrado en Intervención Psicopedagógica y Pedagogía Terapéutica, así como un máster experto en Logopedia y en Trastornos del Lenguaje y del habla, además de formarme en neuroeducación. Esta trayectoria formativa me ha permitido adquirir una visión amplia e integradora de los procesos de aprendizaje y de las necesidades educativas que pueden surgir a lo largo del desarrollo.


A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en distintos contextos educativos y terapéuticos, lo que me ha permitido adquirir una visión amplia e integradora de la intervención pedagógica. Con el tiempo, sentí la necesidad de orientar mi labor hacia una intervención más individualizada, ajustada a las necesidades específicas de cada persona y a su momento evolutivo.


Este enfoque resulta especialmente relevante en perfiles neurodivergentes, donde los modelos educativos tradicionales, rígidos y poco flexibles, no ofrecen una respuesta adecuada a la diversidad de estilos cognitivos ni a las distintas formas de procesamiento de la información.


Concibo la pedagogía como una disciplina en constante evolución, que debe avanzar al ritmo de los cambios del sistema educativo y de las necesidades que se detectan a nivel evolutivo. Desde esta perspectiva, la relación pedagógica se entiende como un proceso bidireccional y no lineal, basado en la interacción y el acompañamiento, donde el profesional se sitúa desde una posición horizontal para construir un vínculo terapéutico de confianza y seguridad.


Este vínculo favorece la activación de los procesos cognitivos implicados en el aprendizaje, así como el desarrollo emocional y de las funciones ejecutivas. La aplicación de estrategias fundamentadas en la neuroeducación, el respeto a los ritmos individuales, la promoción de la autorregulación y una evaluación rigurosa constituyen los pilares de una intervención pedagógica eficaz, inclusiva y significativa.